Eurocopa 2012: Crónica del Italia - Alemania

Balotelli, con dos golazos acaba con una Alemania inferior e impotente ante el planteamiento de Prandelli

Italia y Balotelli, la bestia negra de Alemania en la semifinal.Foto:twitter.com
Italia y Balotelli, la bestia negra de Alemania en la semifinal.Foto:twitter.com

Italia ha ganado a Alemania con todo merecimiento en la segunda semifinal de la Eurocopa 2012 y se ha clasificado para la final que jugará contra España, así que ambas selecciones reeditarán su partido de debut en esta competición, pero ahora con el título en juego.

Las apuestas daban como clara favorita a la selección alemana que llegaba a este partido después de haber ganado todos sus compromisos y de ser el equipo que había transmitido mejores sensaciones en el torneo. Italia, por el contrario, llegaba sin haberle ganado a nadie. En realidad, sólo a Irlanda, que acreditaba las peores estadísticas de todas las selecciones. Pero los italianos son el equipo que mejor ha competido históricamente y en esta Eurocopa lo han vuelto a demostrar.

Después de todos los problemas con los que habían llegado los transalpinos a Polonia, con el Calcio amenazado y con futbolistas imputados en grandes escándalos de apuestas, los italianos, como en las otras ediciones en las que llegaron en una situación parecida, fueron sobreviviendo hasta proclamarse campeones. En su camino hacia Kiev le pegaron un repaso notable a la Mannschaft de Löw.

España, que tuvo en sus manos la eliminación de la “azzurra” sólo con empatar contra los croatas 1-1, acabó por ser limpia y deportiva. El deporte les honrará para que ahora sean ellos quienes demuestren que la manera de ganarles era jugando al fútbol. Por cierto: España nunca, jamás, ha derrotado a los italianos en partido oficial. Estadística que compartirán con los alemanes con la diferencia de que estos tendrán que esperar a otra gran competición y España tres días. Será en Kiev. En la final de la Eurocopa 2012.

El partido

Italia sobrevivió a un inicio muy airado de los alemanes que salieron sin especular y con una idea muy clara: Ganar por aplastamiento. Un poco de suerte, un gran Buffon y una defensa titánica, italiana, a la altura de su historia, sostuvieron a los transalpinos en los primeros minutos del encuentro. Löw sorprendió con la alineación de Kroos por Müller. Cambió su clásico 1-4-2-3-1 por algo parecido a un 1-4-3-3. Protegió su centro del campo, en concreto a su renqueante capitán, Schweinsteiger, y enterró a su selección.

Italia también sorprendió porque prácticamente nada estaba en su sitio. Medios centros jugando de volantes, centrales de laterales y cada uno en una posición que no le correspondía. Da igual. Las camisetas azzurras, tetracampeonas del mundo, nunca han tenido un sistema de juego muy claro ni definido. Juegan a ganar. Sea como sea.

Pero esta vez, además, fue jugando un fútbol de toque y asociación cuando aparecía la figura de Pirlo, que superó a los medios alemanes con una autoridad notable, casi insultante, y aceleraba cada vez que buscaba el gol. Es la principal diferencia con su rival de la final, España. Italia toca para distraer, con el objetivo de meter un pase letal en profundidad. España toca por el gusto de tocar.

Entre el clásico apretón alemán y ocasiones de todos los colores, rechaces peligrosos dentro del área, disparos durísimos desde fuera, centros endiablados, parecía que la pelota, caprichosa no querría entrar. No era verdad. Tenía la plena intención de hacerlo, pero en marco alemán.

En la primera transición peligrosa de Italia, Pirlo burló la oposición de sus Rottweiler y filtró un pase a la derecha que parecía que podría acabar en cualquier cosa menos en gol. Así es Italia, del engaño al gol. Un truco de no estar y aparecer. El giro de Cassano. En todo momento parecía que caería, (quizá hasta su estado vital durante la temporada, su extraña lesión, su baja indefinida…), lo cierto es que se mantuvo en pie para driblar en un giro sobre sí mismo a quien hasta ayer le discutía a Sergio Ramos el cartel de mejor central de la Eurocopa. Puso la pelota a la espalda de Badstuber, que no supo muy bien por donde venía el balón y por donde Balotelli. No detectó ninguno y los llegaron a buen puerto. Testarazo del díscolo delantero que comenzaba su recital. “Why allways me?”. Trascendente para lo bueno y para lo malo, el excéntrico punta convirtió el primero ganándole la espalda al tercer hombre de la terna que sostenía los pilares alemanes, Neuer. Así que Hummels superado, driblado y fintado, Badstuber con la espalda ganada y Neuer a contrapié. El gigante bávaro hincaba la primera rodilla.

Alemania, molesta por la incomodidad de ver el mismo guion de la misma película de la derrota ante Italia, otra vez, se rebeló contra el destino. Volvió a tirar de carácter y volvió a tirar de raza. La aria. La suya. Pero no le alcanzó. La línea defensiva demasiado adelantada, la presión en manos de un medio mayúsculo como Pirlo y un balón en profundidad. El contragolpe. Alguna vez se dijo que es un arma que inventaron los italianos. Si no es así, son los que mejor la ejecutan.

La belleza del gol estuvo a la altura del partido y de la histórica Italia. Balón largo que volvió a sorprender al central. Dudó en si cortarlo por arriba, donde no llegaba o correr tras Balotelli, al que quizá hubiera dado caza de tomar la primera decisión inmediatamente. El medio segundo de duda le regaló medio metro al ariete italiano. Deceleró para precisar el remate y lo precisó. Vaya que lo precisó. Lo clavó en la escuadra de Neuer que no tuvo más remedio que hincar la segunda rodilla.

Alemania siempre muere de pie, pero vivió al filo de la goleada toda la segunda mitad. Sus ansias por marcar dejaron notables contragolpes para los italianos que, sorprendentemente, no concluyeron en gol. Las ocasiones llegaban en las dos áreas, pero las más claras, de largo, tenían a Neuer de último obstáculo.

Los alemanes lo intentaron hasta el final y consiguieron maquillar el resultado en el último minuto. El penúltimo para ser correctos. Un penalti dudoso que materializó Özil con maestría puso el 2-1 final que no refleja la gran diferencia que hubo entre el cazador y su presa. En este caso, entre Italia y Alemania.

Los bávaros tienen muchas dudas que plantearse, pero sólo hay una respuesta posible, perdieron porque Italia es Italia. Y hoy, fue mejor.

El “biscotto” no se cocinó en el España – Croacia y ahora ha cristalizado en una final entre verdugo e indultado. Habemus final. España – Italia.

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