Eurocopa 2012: Previa Alemania - Grecia

Alemania llega como clara favorita y Grecia cree en sus posibilidades como en 2004

Los griegos se hacen fuertes con el recuerdo de la Euro 2004. Foto:twitter.com
Los griegos se hacen fuertes con el recuerdo de la Euro 2004. Foto:twitter.com

Alemania y Grecia juegan el segundo partido de Cuartos de Final de la Eurocopa 2012 y lo hacen ante dos panoramas completamente distintos, el del favorito número 1 para ganar la Eurocopa y el del equipo que cotiza más alto en William Hill para hacerse con el máximo título continental. Quizá estemos hablando de la mejor selección de cuantas hayan llegado a estas competición y de la más floja de los ocho contendientes de los cuartos de final.
Pero lo cierto es que estamos hablando de dos campeonas de Europa y de dos equipos, que, con sus armas, han llegado a jugarse su pase a 90 minutos. Y esto, para Grecia es mucho.
Hablar de Alemania es hacerlo del equipo que más ha crecido a través de su nueva generación de talentos encabezada por los Neuer, Khedira, Müller y Özil, a los que Löw ha dejado el protagonismo del equipo a través del toque y la asociación como método para llegar a la victoria. A la virilidad y potencia de sus jugadores, ahora, la Mannschaft ha unido la calidad como propuesta. A los viejos valores bávaros, poderío físico, competitividad y ese halo de “coco” que siempre ha rodeado a los alemanes y que se puede ver en la figura de sus centrales, tipos duros. Gente grande y contundente, se le ha unido esta savia nueva. Por no hablar de esa fiabilidad del motor alemán, encarnado en su capitán Bastian Schweinsteiger o a su clásico delantero centro dominante. Poderoso, robusto y goleador. Mario Gómez. Con todos estos argumentos, la mezcla perfecta la representa Podolski. ¿Quién es Lukas Podolski? Pues este chico es un jugador que no pasa de un aprobado raspado cada vez que compite con su club pero que sufre una metamorfosis absolutamente radical cada vez que se viste la elástica alemana. Un goleador. Un depredador de Eurocopas y Mundiales, que es incapaz de competir a gran nivel cuando de clubes se trata, pero que destroza a sus rivales cuando se pone en punta de la máquina alemana.
Alemania es la favorita contra Grecia y lo sería contra cualquier rival, (amén de España), porque les gana a todas en todos los partidos importantes. Así lo dejó constante Gary Lineker y así es. Por los siglos de los siglos.
Sin embargo, enfrente emerge un equipo griego que llega sin ninguna presión, con los deberes hechos de casa y con la memoria relativamente fresca de cómo se puede ganar este torneo con más limitaciones que nadie. Grecia tiene mucho del espíritu guerrero que hizo de su mitología algo más que cuentos para no dormir. De sus dioses y semidioses helenos un referente literario. Pero la imaginación se desarrolla hasta donde llega la memoria y la sangre griega ha bañado Europa durante siglos y más siglos. Mucho antes de que existiera un balón o algún inglés decidiera pegarle patadas y llamarle “Football” (Balón-pie).
Los griegos llegan con una carga política que es el único clavo ardiendo al que se puede agarrar hoy un heleno para pensar que mañana podrían atrancar la máquina de precisión alemana. Llegan los griegos con una crisis económica mundial galopando sobre sus lomos, con cambios políticos relevantes y Alemania, en la figura de su canciller Angela Merkel, apretando más de lo que harán los centrocampistas germanos a los griegos.
Pero en Grecia saben que una cosa es una guerra, otra una discusión política o el Fondo Monetario Internacional y otra un partido de fútbol. El paradójico axioma: “esto es un deporte donde juegan 11 contra 11”, se escribía así antes de que Lineker le pusiera latiguillo. Pero en Grecia no deben de entender muy bien el inglés, porque cuando ellos compiten no hay tragedia que les alcance. ¿Quién habló de tragedias griegas?
Con un equipo plagado de veteranos y jugadores sin ningún peso específico en Europa, ni en clubes ni selecciones, Grecia ha vivido toda la Eurocopa en el filo del abismo o directamente en lugares donde cualquier otro estaría despeñado y con el cartel colgado de “siniestro total”. Peo ellos no. Se han levantado tantas veces como el guión lo ha requerido, y como en otra Ilíada, han hostigado al filo de la muerte para sobrevivir a cualquier desdicha que el destino les ha propuesto. Grecia ya tendría que estar eliminada. Pero sigue viva. Y peleona.
Recordemos que arrancó la Eurocopa en el partido de debut y contra los entusiastas aficionados anfitriones de Polonia, que empujaron a Lewandowsky a marcar el primer gol del campeonato antes de los 10 minutos. Como en toda tragedia, la muerte se anuncia pronto. Pero no siempre llega. Las cosas se pusieron aún peor. Velasco Carballo, que llevaba el personaje de cruel juez vengador, tiró a un griego a la calle porque pasaba por allí. Pero una inferioridad de 11 a 10 no es nada para quienes fueron a lucha 300 contra cientos de miles. Esto no es Esparta, pero valga la idea.
Remontaron las adversidades y tuvieron un penalti para ganar. Lo fallaron.
Cuando parecía que nada se podría dar peor, la República Checa les marcó dos, a falta de uno, en menos de 15 minutos. Otra vez un mal inicio y otra vez su portero de fatal protagonista. Y desde entonces… la supervivencia como modo de vida les ha traído hasta cuartos de final. Aquí no podrán contar con Karagounis (sancionado), uno de sus héroes del 2004, ni Papadopoulos (lesionado).
A punto estuvieron de levantarle el partido a los checos, a la postre campeones de grupo, y no tuvieron piedad de los rusos, que llegaron como favoritos, (claros favoritos), y perdieron según el guión que todo el mundo sabía. Defensa. Defensa. Defensa. Aguante, aguante, aguante. Una contra y fuera. Así ganaron al que había sido el mejor equipo del Grupo A. Y así ganaron una Eurocopa. Fue en 2004.
Alemania parte como favorita, pero Grecia no será ninguna convidada de piedra. Las sorpresas llegan cuando menos te lo esperas. Así que, alerta, once griegos andan sueltos y buscan la heroica. Otra vez. En 2004, como no sabían que era imposible. Lo hicieron.
Posible Once Titular de Alemania: Neuer; Lahm, Hummels, Badstuber, Boateng; Schweinsteiger, Khedira; Müller, Özil, Podolski y Mario Gomez.
Posible Once Titular de Grecia: Sifakis; Torosidis, Papastopoulos, Malezas, Tzavelas; Katsouranis, Maniatis; Salpingidis, Makos, Samaras y Gekas.
Estadio PGE Arena de Gdansk.
Árbitro Principal: D. Skomina. (Eslovaquia)
Árbitros Asistentes: P. Arhar; M. Zunic.

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