Francia, el prestigio perdido

La cuota de su victoria es de 13.00 unidades

Ribéry con Francia. Foto: lainformacion.com
Ribéry con Francia. Foto: lainformacion.com

Aún está reciente el Mundial de Sudáfrica 2010. No solo para los ganadores sino también para aquellas selecciones que se marcharon por la puerta de atrás. La revolución francesa le salió demasiado cara al excéntrico Raymond Domenech. Un duro palo para su afición que aún no le perdona el bochornoso ridículo que protagonizaron. Con Laurent Blanc en el banquillo se pretende recuperar el prestigio de antaño. No ha pasado demasiado tiempo desde la consecución del Mundial de 1998 y la Eurocopa del 2000, en las que casualmente participó el seleccionador francés. Nada le hacía pensar que años después regresaría al combinado pero para sentarse en el banquillo. Su labor se ha centrado en recomponer los trozos con los que se encontró y tratar de formar un grupo conjuntado y competitivo. Aprovechar para entremezclar la frescura de las jóvenes promesas, que desean darse a conocer por medio del altavoz europeo, con la veteranía de aquellos jugadores que siempre sacan pecho en los momentos difíciles.

Blanc se hace respetar y ejerce de líder. Su pasado glorioso en la selección es su principal fuente de inspiración para sacar el máximo rendimiento de sus internacionales. Es posible que la principal debilidad de esta selección sea la falta de experiencia. Se trata de un bloque que en poco más de un año ha tenido que volver a encontrar su seña de identidad. Miran a la Eurocopa con ilusión ya que saben que por poco que hagan será mayor éxito que el cosechado en 2010. El principal objetivo es pasar de ronda luchando en un grupo que se le puede atragantar. La lógica dice que tanto Inglaterra como Francia pasan a la siguiente fase. Así lo dicen las cuotas en William Hill. Pero tanto Ucrania como la Suecia de Ibrahimovic pueden aprovechar los tropiezos que pueden cometer las favoritas.

Aún es pronto para hablar de la lista definitiva de los escogidos por Blanc. Pero teniendo en cuenta los que han participado en los partidos clasificatorios se puede establecer el perfil del once inicial con el que se presentará en la cita europea. Aún así, se esperan nuevas incorporaciones. Mención especial merece Olivier Giroud, le revelación del Montpellier con su seguridad y facilidad para el gol. Ya ha sido convocado por Blanc para los amistosos ante Bélgica y Estados Unidos. Su incorporación puede dotar de letalidad al ataque francés para complementar a Benzema, que goza de un estado de forma excelente en el Real Madrid, y Loïc Rémy. Otros nombres propios en los que puede escudarse el seleccionador son los de Kevin Gameiro y Gomis. Dependiendo de su efectividad dentro del área, pueden ser los referentes de cara a las apuestas en los mercados goleadores.

El centro del campo debe mimarse. Sobre él cae el gran peso del equipo para adaptarse a las necesidades que vayan surgiendo durante el campeonato. Yan M'Vila, mediocentro del Rennes, a sus 21 años es uno de los jóvenes sin "experiencia" que ha disputado ocho de los encuentros de clasificación y ha contribuído para que Francia sólo haya concedió seis goles en los últimos 17 partidos. Junto a él, otros con presencia son Malouda, Nasri o Alou Diarra, al que Blanc no dudó en regalar la capitanía cuando llegó al equipo nacional. El potencial en la línea central va acompañado de jugadores con un elevado nivel de reconocimiento como Ribery, Lass Diarra, Gourcuff o Yohan Cabaye. Este último, está ayudando activamente a la gran temporada de Newcastle.

Bajo palos Hugo Lloris se ha convertido en indiscutible. Sus reflejos y seguridad inmutable han influido en la fidelidad a la portería francesa. Pero no debe estar solo. Su séquito no debe abandonarle ni dejarle huérfano ante errores inocentes que tambaleen su supervivencia en la Euro. Sus defensas no pasarán desapercibidos: Sagna, Evra, Adil Rami, Mathieu, Réveillere, Clichy y el barcelinista Eric Abidal darán buena cuenta de lo que suceda en cada jugada del rival.

De manera individual se trata de una selección potente. La duda radica en si Laurent Blanc será capaz de encauzar y unir las piezas para que sepan moverse al unísino. Algo imprescindible para que no vuelva a repetirse los actos indisciplinarios de los jugadores franceses. Quieren recuperar su prestigio y la mejor forma de hacerlo será con la imagen que den dentro y fuera del campo. Los resultados dirán si son capaces de llegar a cuartos, a semifinales e incluso a la final, si la favorita, España, se lo permite.

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