Grecia: recordando sin Rehhagel
Su victoria se paga a 67 euros
Pensar en Grecia como selección de fútbol requiere hacerlo fijando un punto de inflexión: la Eurocopa de 2004. Ganar en Portugal fue una sorpresa incluso para los propios griegos quienes no daban crédito a que un combinado, a priori inferior, pudiera ganarla. Ante Francia en cuartos hicieron valer la estrategia del cerrojo frente al juego lento y previsible francés. La Semifinal contra la República Checa tuvo que decidirse en la prórroga y gracias a la aplicación del gol de plata. Dellas, en el último minuto de la primera parte de la prolongación anotó para que no se disputase la segunda al meter la cabeza en el primer palo. Gol y a la final ante Portugal, la anfitriona. El Estadio Da Luz de Lisboa fue testigo de cómo Grecia ganaba a los portugueses por segunda vez en menos de un mes. Los méritos de Otto pasaban por mantener bien cubiertas las líneas de atrás y generar el máximo juego posible aunque éste no viera la portería contraria. Salvo cuando Charisteas obró el 1-0 y dio una inolvidable victoria por la mínima que valía una Eurocopa.
Ocho años después, aunque Grecia es consciente de sus escasas opciones de ser la ganadora (cuotas de 67.00 euros en William Hill), usan aquel grato recuerdo para ser optimistas en la nueva cita. ¿Por qué no repetir la hazaña? La base es la misma aunque ya no están a las órdenes de Rehhagel. Fernando Santos ocupa el banquillo heleno consciente de que su conjunto no entra en las quinielas. Tampoco lo eran en 2004 y ganaron.
Si hay una palabra idónea para definir a la selección griega es equilibro. Por un lado, el nuevo técnico ha sabido compactar un grupo en el conviven en armonía la veteranía y la juventud, tratando de contar con reemplazos de garantías en cada posición para evitar contratiempos mayores. El principal feudo que mima de manera especial es la defensa ya que conoce la importancia de no cometer errores que permitan encajar goles difíciles de remontar. Afortunadamente tienen la lección bien aprendida. Únicamente han concedido cinco tantos en la clasificación, proeza que ha contribuido considerablemente a que se posicionaran primeros de grupo por delante de Croacia. Sokratis Papastathopoulos forma parte del bloque defensivo con ansias de repetir el protagonismo de Dellas, a quien conoció en su estancia en el AEK de Atenas. Cubierta la retaguardia toca mirar hacia delante. La asignatura pendiente de Grecia es la escasa facilidad para anotar. Dimitris Salpigidis sabe que serán pocas las opciones que tenga de un cara a cara con la portería contraria, pero querrá hacer buena su participación ayudando a lograr las victorias que tan importantes son en este tipo de torneos aunque sea por la mínima, donde ellos se mueven como peces en el agua.
Resulta imposible hablar de la selección de Grecia sin hacerlo de gran capitán: Giorgos Karagounis. Un experimentado centrocampista que sabe sacar provecho a los tiros con rotundidad. Es el espíritu del equipo y superviviente de la gloriosa Eurocopa de 2004. En aquella ocasión no pudo disputar la final por sanción por lo que sus ansias de llegar al último partido y levantar la Copa cobran un valor especial. Desde los quince años es internacional y con la sub-21 fue fundamental para llegar a la final del Europeo en 1998. Han pasado muchos años desde su debut, pero mantiene intacta su ilusión. Todos son conscientes de que el nivel de la Euro 2012 les convierte en favoritos a ser uno de los primeros en abandonar la competición. El equilibrio, la organización, la buena defensa y la eficacia atacante serán imprescindibles compañeras de viaje. De ellos depende que su país viva una nueva alegría ante una crisis que hace tiempo les borró la sonrisa.






















